viernes, 27 de abril de 2012


La vida es simplemente un mal cuarto de hora, formado por momentos exquisitos.


-Oscar Wilde

Cuando era chico me mandaron a hacer una maqueta, de mi casa. Tengo un compañero que llevo una maqueta la cual era DEMASIADO perfecta para su edad (teniamos 10 años). Me conto finalmente que su hermano arquitecto le ayudo a hacerla. Sinceramente no vi ningun aporte de un niño en la maqueta. Se saco un 7 obviamente, pero era un trabajo de un adulto, el cual no dejó mas que el niño le pusiera cola fria a la separación interior de la maqueta perfectamente construida con palos de madera de maqueta profesional.

La mia en cambio, era diferente. Tenia una historia detrás, y aquí va:

La hicimos con mi familia, los 5 integrantes. Yo tenia 10 años, Nico 7, Cami 3. Todos aportaron, y la hicimos un día Sabado, donde pasamos todo el dia juntos despues del almuerzo haciendola. La gracia de esta maqueta, es que debía ser una maqueta de tu propia casa, construida como TU la veías. La maqueta la hicimos con carton piedra con un techo de cartulina sobre puesto, que podías quitar y asi ver la separación de interior. Mi hermana chica aportó con 3 años muchas cosas, una de las que mas nos gustó, fue que moldeo e hizo la panera de la cocina y el pan amasado recien salido del horno que habia en ella. Mi hermano estuvo trabajando en el segundo piso con mi papa, donde separaron y armaron las camas de las piezas, etc. Con mi mama vimos el living y la pieza de ellos. Quedo muy linda, no era perfecta para un extraño, pero lo fue para mí. Cuando la terminamos, la llevé al colegio, y me pusieron un 7, me di cuenta que no era una maqueta, era un pedazo de hogar. Me pusieron un 7 por ese pedazo de hogar.

Ese día aprendi algo; aprendi que ése fue uno de los mejores trabajos q pude tener; me di cuenta que hubo muchos 7, pero muy poca familia en cada maqueta; muchos niños les hicieron la maqueta; otros simplemente se notó que no tuvieron apoyo o ayuda alguna en la casa y llevaron trabajos horribles; otros simplemente no llevaron nada. Una vez visto esto, y con 28 años, me di cuenta que cada uno llevó un retrato de cada hogar, con materiales y todo. Mi maqueta estaba llena de cariño y dedicación, ya que los que vivían alli originalmente, participaron en la construccion de ella.

La maqueta ya no existe, se perdió o se rompio seguramente. Mi casa sigue allí, pero lo mejor, es que el hogar sigue, las paredes hablan, y las risas abundan. Cada pared ayudo a mi hermana chica a poder pararse cuando aprendio a caminar. El flexit antiguo tenia las rayas del andador de Nico, cuando lo empujaba de un lado a otro. El olor del pan amasado de mi mamá, o del pollo al jugo, siempre se siente si cierras los ojos y te acuerdas del día adecuado. O cuando mi papa hacía sonar sus llaves en el umbral de la puerta, y corría a abrazarlo al llegar del trabajo, y yo le adivinaba que perfume estaba usando. La mesa cafe redonda que tengo ahora en mi casa, que era donde poniamos la tv en blanco y negro para poder ver Video Loco los días Viernes mientras mi mama preparaba los platos y mi papa sacaba las cajitas con comida china en la cocina, y nos peleabamos las almendras del pollo chiten.

Cada vez que cierro los ojos en algun lugar y recuerdo eso, no puedo evitar emocionarme. Es un lugar al cual acudo cada vez que me siento triste o estresado. Viajo al pasado, me meto en esa maquetita de amor y cariño, saco una rebanada del queque recién horneado de mi mamá, me acurruco con ellos un día Sabado de lluvia mientras mi papá, pone el VHS Irt con la trilogía de Star Wars por trigesima cuarta vez. Luego me duermo debajo de esas frazadas cuadrilles con flecos que me dan cosquillas en la nariz.

Chris

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