domingo, 8 de enero de 2012

El champú que cumple

Cuando yo era chico, me acuerdo que siempre que me duchaba, mis papás tenian una chorrera de champús en  la repisita de la ducha, de todo tipo. Yo siendo enano, me gustaba en la ducha tomarles el olor, y ver que tanta espuma sacaban. Me llamo siempre la atención uno en particular, que era un frasco verde pino, y se veía muy chileno. con letras cuadradas, decia "shampoo MILLPELÍN". Yo debo haber tenido unos 8 años, pero no era weon, y sabia que era de mi papá, ya que el nombre super-original sugería que... era un shampoo para combatir la inevitable caída del pelo. La vez que lo abrí, sentí un olor a quimico de peluquería, así que me repugnó, y no lo abri mas. Sin embargo en mi niñez, entendía que algo tan útil como evitar quedar pelao, tenía sus consecuencias, así como tener la cabeza con ese olor de porquería que me cargaba. Una lección valiosa pa mí: "si quieres lograr algo en la vida, siempre te pedirá un sacrificio a cambio". El sacrificio claramente era echarse esa asquerosidad en la cabeza. La recompensa: tener la cabellera como un tarzán.

PD: Para finalizar, debo decir que el champú funciono a la perfección. Porque tal como dice el envase.. mi papa en la actualidad tiene MIL pelines en la cabeza. Niuno más.


Chris